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Primera salida de la temporada a aguas abiertas

El pasado domingo 25 de noviembre buena parte del equipo de trabajo de Natatorio Up puso proa al Quequén Grande a la altura de la ciudad de Necochea. De la cita, participarían como protagonistas centrales,  setenta y cinco nadadores habituales del natatorio más algunos invitados.

Esta vez la experiencia, a diferencia de lo que fuera la primera en aguas abiertas, también en el Quequén Grande allá por febrero de 2018, tuvo un carácter recreativo e iniciático ya que buena parte del total de los nadadores que participaron nunca antes lo habían hecho en aguas abiertas.

El contingente se vio completado por once aspirantes del curso de Guardavidas que a la fecha realizan su formación en Natatorio Up más diez guardavidas del equipo de trabajo del complejo de piscinas de Quintana  450 que acompañaron, nadando y desde kayaks más otras embarcaciones menores, a los nóveles nadadores.Por su parte, la Prefectura Naval Argentina dispuso para la ocasión de una embarcación semirígida con cuatro tripulantes y afectó a parte de su personal en tierra dada la magnitud del evento.

El punto de encuentro para el contingente fue el Rowing Club de Necochea a las nueve y media de la mañana. Poco antes comenzaron los arribos. Poco después, el total de participantes ya husmeaba el horizonte río arriba como buscando el punto de inicio de lo que sería la travesía.

A las 11,15 llegó la hora de la verdad. Atrás quedarían los entrenamientos en la pileta climatizada, el viaje entre mates y expectativas en una larga caravana. También la charla técnica que dictaron los guardavidas más experimentados del plantel profesional de Natatorio Up dando cuenta con lujo de detalles de cada una de las sensaciones que encontrarían los nadadores al enfrentarse a la corriente río abajo.

Poco antes, todos habían sido trasladados en un ómnibus hasta la bajada de la denominada zona de “la ribera”. No había vuelta atrás. Mientras el sol brillaba radiante en el cielo, los pies al barro costero e instantes después, todos nadaban haciendo su propia vivencia.

La mayoría recorrería 2,5 kilómetros. El resto, una tirada de algo más de un kilómetro. Minutos después de las 12 del mediodía todos habían culminado el recorrido. El bautismo en aguas abiertas, se había  consumado.

Llegaba el momento de la reconstrucción de lo vivido. Ahora con palabras. Los pequeños relatos que ayudan a inscribir en la memoria. También los turrones, las galletitas, el agua mineral y las gaseosas. Otra vez los mates.

A su vez, la parrilla ya daba claras señales y el asado no se haría esperar. Paul y su equipo de parrilleros  llevaban buena parte de la mañana dedicados al noble arte de cocinar. Fueron 55 los kilos de carne. Casi cien los comensales. Nadadores, guardavidas, colaboradores y familiares, todos parte de una misma historia.

Pasadas las 17 horas algunos comenzaron a desandar el camino. Atrás, quedaría el Quequén Grande y Necochea. La experiencia primera en una jornada plena de sol. La ansiedad, los temores, las fantasías. El agua marrón y la temperatura que le pertenece. Los kayaks, los aspirantes del curso de guardavidas; la confianza y contención de quienes nadaron acompañando a los debutantes. El asado, los juegos y los pequeños relatos que construyen verdades y mitos y  proyectan anhelos de próximas aventuras.

También las naranjas de postre, el voley de algunos, las marcas en la piel por ausencia de protector solar para varios y el mate. Mucho mate. Casi tanto como la alegría de todos.

Fotos: Natatorio UP

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