Sociedad

Alberto Maschio forma parte del Libro homenaje a los trabajadores de la Palabra

“Lo único que le pido a Dios es que nunca muera”, es lo último que dice Alberto Maschio sentado a la mesa del café. Durante algo más de media hora, su mirada estuvo posada sobre la ventada, pero él no registró el ritmo diario de la esquina de Rodríguez y Belgrano, que incluye bocinazos y autos con parlantes gigantes que disparan reguetón a todo volumen; sino su propia vida junto al medio que tanto sigue amando.

Su romance con esta caja mágica por donde sintió emigrar los sonidos que le marcaron su existencia, comenzó muy temprano, en la década de 1950, cuando junto a toda su familia disfrutaba de radioteatros como Los Pérez García, el ciclo que se expandió de 1942 a 1967. “En casa, todos escuchábamos en silencio, como en misa. Y no éramos los únicos. En cada hogar la gente  disfrutaba de ese tipo de programas. Ahora, por ejemplo, recuerdo también Las aventuras de Tarzán. Con los actores que trabajaban es estos ciclos vivíamos momentos maravillosos”, recuerda.

La vida junto a la música lo llevó a conocer el trabajo de esas compañías. Gracias a las Voces del Chañar viajó a Capital Federal y visitó los más prestigiosos estudios, como el del Radio el Mundo (La BBC argentina) y pudo ver las grabaciones de las radionovelas con los actores interpretando decenas de personajes y asistentes logrando los efectos especiales con artefactos hogareños. “¡Qué lindo todo aquello! ¿Te imaginás ver en vivo a un tipo haciendo temblar un serrucho para imitar el sonido de la lluvia mientras otro recitaba un verso, por ejemplo?”, dice y ayuda a salvar del olvido ese fragmento de la historia de los medios en nuestro país.

Maschio, un hombre que hace culto a la elegancia y caballerosidad al aire y en su vida cotidiana, fue productor publicitario de Radio Tandil y conoció de cerca cómo era el trabajo unas cuatro décadas atrás cuando la emisora madre tenía 45 empleados. Por entonces, las poblaciones de la zona recibían la información gracias a sus corresponsales. Cronistas como Carlos Erreguerena (Ayacucho), Ricardo Cerveta y Javier Peña (Rauch) producían todos los días un informe y él se encargaba de viajar para vender los auspicios. “Cuando cerrabas una venta, llegaba una pauta a la semana siguiente en un casete, que había que cuidar como oro”, cuenta y se ríe al comprobar la distancia que hay entre aquel tiempo y este en el que cualquiera puede enviar y comprobar al instante que su video, audio o foto llegó al destinatario en cualquier plataforma.

Procurando aprender de todos, se fue haciendo del oficio y aunque insiste en que cada compañero algo le dejó no duda en mencionar a Rubén González como su gran maestro en la conducción y animación radial. A Cacho lo empezó a visitar en las tardes de Sábado compartido con bellísimas biografías de los más notables folkloristas de Argentina, un trabajo de compilación que hizo durante muchos años, recortando con tijera notas de diarios y pegando esos artículos en una carpeta que se transformó en una especie de Libro Gordo de Petete, una enciclopedia de música y poesía con casi doscientos artistas nacionales en la que también realizó apuntes propios hechos con una máquina de escribir que todavía sigue usando.

Le ha dejado mucho a la radio este tandilense con aire de señor inglés. Con su ciclo de folklore para chicos hizo subir al escenario mayor de LU 22 a decenas de niños y adolescentes de la zona a quienes tras cada actuación entregó un diploma. “Me encantaba ayudarlos, motivarlos, qué sé yo… Tal vez será que tuve mayores que me acompañaron con su apoyo, como el Vasco Víctor Abel Giménez, lo que me haya generado ese deseo de promocionar a las nuevas generaciones”, dice y recuerda muchas presentaciones a pequeños que luego se hicieron un lugar en el arte y la cultura, como el genial Chango Enríquez, el guitarrista de Barker que sigue pisando los escenarios más importantes del continente.

A Radio de la Sierra llegó  a mitad la década de 1990 y desde entonces es un referente de ese medio, conduciendo De lo nuestro y algo más, el ciclo de música criolla que ganó notoriedad desde la pantalla de Cerrovisión un cuarto de siglo atrás. Además, junto al operador Oscar Mendoza, se dio el gusto de crear Radio del Fuerte, “en defensa de la cultura nacional”, una propuesta de zambas, chacareras y tangos.

Luego de escucharlo, se entiende su nostalgia de otros años, conformados por días como los actuales, de 24 horas, pero con gente que tenía más tiempo para todo, incluso para encender una Spica y viajar por mil mundos sin abrir los ojos ni moverse de su silla.

El radioteatro en la actualidad

Si tras haber recordado junto a Alberto Maschio los ciclos de radioteatro, el lector desea revivir aquellas historias puede sintonizar los sábados a la medianoche Radio Atlántica (Am 760) donde el actor Emilio Compe, quien fuera la voz de “Cachito”, el personaje infantil Los Pérez García, dirige un elenco que protagoniza clásicos del género.

Como escucha Walter Comiso

El protagonista de esta nota recordó los años en los que “las familias se sentaban a escuchar” la radio. Uno de los jóvenes periodistas que desde hace años viene ganando cada vez más la admiración de los oyentes de la ciudad es Walter Comiso, quien apuntó al aire de LU 22 hace unas semana qué a él la radio no lo acompaña mientras hace otra cosa; sino que cuando escucha hace sólo eso, disfrutar del trabajo de un locutor, un periodista o animador. Su destacado desempeño al frente del micrófono, con relatos pausados que contienen valiosos silencios, demuestra que su aprendizaje incluye además de las clases en la Universidad muchas horas como apasionado oyente.

Sobre el autor de la nota

Esta nota fue realizada por Alejandro Latorre, Licenciado en Comunicación social que se desempeña en la Universidad Nacional del Centro desde 2005, tras haber trabajado en medios de Tandil y la región. Latorre documenta en un libro y en una radio las voces de los obreros de la palabra en el sudeste bonaerense para rendirles un homenaje este año, cuando se cumple un siglo de la primera transmisión radial de Los locos de la azotea, el grupo integrado por los pioneros Enrique Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica.

Fotografía: Gastón Cabrera, Jefe de Prensa en UNICEN, periodista y ex secretario del Sindicato de Prensa de Tandil y Azul, adherido a Fatpren (Federación de Trabajadores de Prensa de Argentina).

 

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