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El concejal del Frente de Todos, Juan Arrizabalaga, analiza la situación nacional por el COVID-19

En una nota de opinión realizada por el concejal del Frente de Todos, Juan Arrizabalaga, analiza la situación económica y social de nuestro país en relación a la pandemia mundial del COVID-19.

En el texto titulado “Las 3 curvas” el edil afirma lo siguiente:

Nuestro país se encuentra trabajando en la necesidad de achatar la curva de contagio del coronavirus. Las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio, resultan fundamentales para lograr esto, y así evitar el colapso del sistema sanitario. Si logramos eso, salvamos vidas por anticipado.

El gobierno nacional ha actuado con rapidez y absoluta sensatez ante este escenario. Y si bien América ha tenido tiempo para prepararse, no todos los gobiernos actuaron de la misma manera. Para muestra sobra un botón. O dos. Por un lado, EEUU, que es uno de los países más afectados a esta altura en el mundo.

Pero también nuestro vecino Brasil. El gobierno brasileño ha actuado con una negligencia incomprensible, y ha llevado a su país a copiar la curva de contagio de los peores casos de Europa. El escenario de nuestro socio comercial es peligrosamente incierto. Y grave.

Pero la curva del coronavirus no es la única que enfrenta el gobierno de Alberto, y nuestra sociedad. Hay por lo menos dos curvas más. Una es económica, y otra, pero relacionada a esta última, es la curva social.

En la curva económica Argentina entró seriamente debilitada a esta incierta y crítica coyuntura. Estábamos renegociando uno de los peores procesos de endeudamiento externo que ha sufrido nuestro país en su historia, paliando niveles altísimos de pobreza, y buscando las perillas de la economía, y en eso llegó la pandemia.

El impacto económico de la desactivación productiva, comercial, de servicios y laboral, en el marco de la emergencia sanitaria, será inmenso y aun no sabemos sus consecuencias.  A esto se suma una crisis internacional abierta. Si creíamos haber tocado fondo, ahora sabemos que no. Nunca un gobierno argentino ha tenido que hacer frente a semejante escenario. Es lo más parecido a una guerra. Si salimos de esta habrá que reinventar todos los manuales de economía.

Pero si todo esto no era suficiente es preciso señalar que existe una tercera curva. La curva social. Y a esta también hay que tenerle mucho, pero mucho, respeto. Hay que prestarle una especial atención. La situación social es muy precaria. El gobierno ya comenzó a tomar medidas. Bonos extras para AUH, jubilados y pensionados, y salarios sociales complementarios . Esto se suma a la tarjeta alimentar. También apoyo a los comedores comunitarios. Pero no alcanza. Ni de cerca.

El parate económico golpea a una sociedad que viene empobrecida, con altísimos niveles de inflación, y con un amplio sector de la clase trabajadora que vive del trabajo diario. Eso está entrando en crisis estos días. A la situación objetiva se le suma la incertidumbre, angustia y la creencia que esto no termina el 31 de marzo. Hasta que se desembolsen los bonos extraordinarios de fin de mes, estos días serán de zozobra.  Hay que entenderlo.

Luego pueden darse unos días de calma, pero finalmente el comienzo de mes en abril trae consigo el pago de todas las cuentas. Luz, gas, telefonía celular, alimentos y alquileres. Esto última es la frutilla del postre.  La mecha es corta. Hay que tomarlo en serio. El gobierno evalúa medidas de apoyo económico a los trabajadores informales que en estos días se quedan sin ingresos. Pero lo de los alquileres puede ser explosivo.

Nadie quiere decirlo, pero el peligro de desmadre existe, por incertidumbre y porque es parte de la memoria colectiva. Para evitar ello es necesario hilar fino territorialmente. Y ahí los municipios y los movimientos sociales son fundamentales.  La curva social se expresa en su dimensión espacial.

A las medidas sociales y económicas que siga adoptando el gobierno nacional, es necesario sumarle planes de acción social conjunta entre municipios y organizaciones de la sociedad civil. Cualquier soberbia puede pagarse caro.

Los municipios tienen dificultades presupuestarias para hacer frente a la situación, pero las provincias y la nación también. Hay que mirar de forma horizontal, pero de manera mancomunada. Si un gobierno nacional jamás tuvo semejante desafío económico, los municipios y las organizaciones tienen un desafío estratégico ante las consecuencias de la pandemia también jamás visto.

Si podemos manejar las tres curvas la situación será otra. El regreso de parte del Estado de Bienestar y la visión social del bien común saldrán fortalecidos contra el capitalismo salvaje. Como dicen los chinos; construir la “comunidad de destino compartido” es el único camino. Podemos hacer Patria, podemos cambiar la historia.

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