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La conmovedora carta de la tandilense Florencia Sánchez a la A.F.A

La futbolista tandilense, Florencia Sánchez, delantera del equipo de Gimnasia y Esgrima de La Plata elaboró un texto denominado “Carta abierta al Fútbol de una jugadora con suerte” donde expresa la incertidumbre que padece el fútbol femenino.  Además, la jugadora, afirma que “todas aquellas que amamos jugar a la pelota, despertamos inmersas en una sensación de incertidumbre”.

En la misiva, Sanchez, describe lo siguiente:

No creo que muchos sepan quién soy. Por eso voy a usar unas líneas para contarles un poco. Nací en Tandil hace 29 años. Jugué al fútbol con mi hermano, pateando fuerte al portón de chapa del garaje y gritando los goles como muchos de ustedes. A los 6 años empecé a tener suerte y voy a aclararles por qué. Sí. soy una chica con suerte.

Estaba merendando en la casa de un compañero de la primaria y él, como miles de nenes, iba a entrenar con un equipo de fútbol. Ese día sus padres decidieron invitarme. Después de un llamado telefónico a mis viejos preguntando si podía ir, ellos dijeron que sí y allá fuimos. Ahí, mi primer golpe de suerte. Al llegar a la canchita de fútbol 5, me quedé sentada en la tribuna, y cuando el entrenador me vio, me invitó a jugar. Otra vez, suerte. Jugué al fútbol desde los 6 hasta los 12 con varones, hasta que fui parte del equipo femenino de Tandil, que entrenaba todo el año sólo para jugar los Torneos Bonaerenses. Tuve suerte de ser parte de ese equipo, mucha suerte.

A las 18 vine a estudiar a La Plata, pero nunca pude dejar de jugar. Jugué torneos de fútbol 5, jugué en la Liga Amateur Platense, y salté a jugar en Villa San Carlos, en AFA. Nunca, pero nunca nunca, hubiera imaginado todo lo que vino después…

Me recibí de abogada y de ahí a Gimnasia. Ser parte de un equipo para ascender. Jugar en el estadio principal ante miles de personas. Salir campeonas, y tener la posibilidad de jugar una primera división. Esta vez, de manera semi profesional. En Gimnasia viví cosas hermosas, inimaginables. Firmé mi primer contrato como futbolista. Pude volar. Pero hay algo que me marcó tanto, que necesito contarles.

Tuve la suerte (¡otra vez!) de ser parte de una Maratón de Lectura en la escuela Dr. René Favaloro. Ahí fui, con un cuento escrito por una compañera de equipo. Un cuento lleno de sueños. Cuando me presenté, les pregunté a los chicos y chicas qué deportes hacían y todos, levantando la mano, me contaron. Una nena, muy en el fondo, con los botincitos de fútbol puestos, levantó la mano pero no se animó a decirme a qué jugaba. Leí el cuento y, cuando terminé, pregunté qué querían ser cuando fueran grandes. Después de escuchar todas las profesiones que se les iban ocurriendo, la misma nena levantó la mano, y esta vez sí, me miró y me dijo bien fuerte: “yo quiero ser FUTBOLISTA”.

Ahí me di cuenta de que soy una chica con suerte. También, de que la única manera que existe para que las mujeres podamos hacer este deporte de modo igualitario, es cambiar esa suerte por OPORTUNIDADES.

Hoy vivimos otra vez la incertidumbre. Noticias cruzadas, informaciones cruzadas. Otra vez nos sentimos el último orejón del tarro. Otra vez, sentimos cómo los derechos ganados pueden derrumbarse en un santiamén.

Hace un poco más de un año, una decisión personal de una jugadora que decidió poner lo colectivo sobre lo individual, generó un acuerdo entre dos instituciones del mundo del fútbol. Desde ahí somos trabajadoras. A partir de ese momento, nadie puede ni debe venir a quitarnos lo que supimos conseguir

Nadie, pero nadie, tiene el derecho de robar la esperanza a esa nena.

Foto Facebook

 

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