Sociedad

Parroquia Del Carmen: colaboran con diferentes familias en el barrio Movediza II

En la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen se trabaja incansablemente para ayudar al prójimo. Las reuniones presenciales y los sacramentos se realizaban de manera cotidiana dentro de la comunidad, pero la emergencia sanitaria de la pandemia de Covid-19 modificó las tareas, pero no la constancia y la perseverancia para colaborar con las personas que lo necesiten.

En este sentido, un grupo de pre-adolescentes finalizaron el sacramento de la Confirmación, pero en sus corazones sentían la necesidad de continuar creciendo en la fe, por eso deseaban poner en “acción” el servicio al prójimo.

Tanto al padre Andrés como las catequistas Susana Olaechea y Elena González Borda atendieron las inquietudes de los jóvenes de 11 a 15 años para continuar con su progreso espiritual.

Por tal motivo, y ante un contexto muy adverso de pandemia, el cura junto con las catequistas recorrieron diferentes barrios de nuestra cuidad, no solamente para asistir, en una situación sumamente difícil para los tandilenses, sino también para hallar un espacio de trabajo comunitario.

A finales del mes de septiembre, en un día lluvioso y de viento, los corazones de los referentes de la Parroquia llegaron al barrio Movediza II y allí sintieron que era el lugar “elegido” para trabajar.

Como consecuencia, se conformó el espacio denominado “Misioneritos de la Virgen del Carmen” compuesto por Abril, Anabella, Constantino, Guadalupe, Tomás, Matías, Milagros, Nicolás, Valentina, Milagros, Victoria y Marcos.

Para iniciar las tareas en el barrio, en primera instancia y para evitar los contagios, el párroco, comenzó a enviarles videos explicativos a los adolescentes para narrarles lo que les sucedía a las diferentes familias de la zona.

El amor, más allá de la virtualidad, hizo su efecto. Los jóvenes se comprometieron a realizar actividades de acompañamiento y colaboración con diferentes familias del lugar.

PNT Diario Digital, dialogó con el cura Andrés Pérez y las catequistas Susana Olaechea y Elena González Borda sobre el rol social de la Iglesia.

Pérez manifestó que “el Papa Francisco nos dice en su prédica que ‘siempre hay que ir al encuentro’ y esa es nuestra manera de vivir la fe, es en el encuentro donde está Jesús”.

Luego, González Borda, explicó: “creemos que la mejor forma de seguir evangelizando a los chicos es a través de la acción y conocer a Jesús mediante el amor al prójimo. La propuesta, además de crecer en la fe, tiene como objetivo inculcarles valores y enseñarles que hay otra realidad diferente de la que ellos viven y que con caridad pueden ayudar a modificar las circunstancias que transitan otras personas. Tanto a las familias como a los adolescentes  les encantó el proyecto. Desde un primer momento acompañaron la iniciativa. ”

“Los chicos se sintieron interpelados por la situación de vida de las familias del barrio y en sus corazones advirtieron que, desde su lugar, podrían hacer algo para mejorar la realidad de los que viven en la zona. Por eso, empezaron juntando útiles y ropa. Además, hablaron con sus amigos para conseguir donaciones. Ellos están muy contentos y les encanta venir al barrio, nos dicen que quieren volver para seguir ayudando”, afirmó González Borda.

González Borda, también, contó que “para nosotros que los chicos estén activos es una bendición, están muy comprometidos con la realidad de personas que no conocen, que simplemente interactúan un ratito. Lo que más disfrutan es observar la sonrisa en el rostro de los nenes cuando les entregan los regalos, esos momentos que colman el alma de alegría son inolvidables”.

De mismo modo, Pérez, añadió que “cuando nosotros llegamos al barrio no teníamos recursos, ni tampoco sabíamos cómo responder ante la necesidad, pero a partir de las donaciones de muchas personas terminamos siendo testimonio de la Providencia de Dios. Nosotros somos canales para estar cerca de los vecinos del lugar, pero realmente nos sorprendemos del obrar del Señor, porque sino hubiera sido por la ayuda de Dios, nosotros no teníamos los medios materiales para satisfacer las necesidades barriales.”

Asimismo, Olaechea, agregó que “llegamos al barrio y no sabíamos cómo íbamos a empezar, ni que hacer, pero confiando en Dios “las puertas” se abrieron. Se dispusieron los corazones de las personas que fuimos contactando para que se sumen al proyecto. De no tener nada, llegamos a recolectar muchas donaciones, pero el mensaje que queremos brindar es el de tener esperanza e ilusión, porque cuando emprendemos algo lo vamos a poder lograr, porque tenemos la compañía de Jesús y de nuestros hermanos en la Iglesia”.

Además, Olaechea, argumento: “Jesús siempre nos acompaña y está a nuestro lado, pero es fundamental dejarse llevar de la mano de nuestra amada madre la Virgen María.  Ella nos ha dado todo, nos ha unido y nos permite llegar al barrio con el corazón ‘abierto’, con mensajes de esperanza, de paz y alegría. El Espíritu Santo se mueve en nosotros y nos trae a este lugar para dar lo mejor.”

Por último, Pérez, aseveró: “En esta pandemia creció el grupo. También, apreciamos que el amor y la solidaridad se transmiten por diferentes vías, pero todo es obra de Dios. Tanto a mí como a Elena y a Susana, nos sorprendió que los chicos sean tan receptivos, con el corazón abierto, con manos solidarias y con un compromiso que logró que se construya una gran comunidad”.

Piden la colaboración de toda la comunidad

Aquellos que desean sumarse al grupo o quieran colaborar con elementos (silo bolsa, alambres, chapas, tirantes, material de electricidad) podrán acercarse a la Secretaría Parroquial  o comunicarse para las donaciones, en forma privada, al Facebook: Parroquia Nuestra Señora del Carmen Tandil o al Instagram @virgendelcarmentandil o al 2284 502003.

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