Sociedad

Proponen el nombre de Miguel Rouaux para el escenario del Anfiteatro

Sin recuperarse aún de la tristeza que produjo la muerte del funcionario municipal, desde el bloque de Juntos por el Cambio elevaron una propuesta legislativa para nominar el escenario del Anfiteatro Municipal Martín Fierro en recuerdo de Rouaux, reconocido dirigente de la cultura local.

Los argumentos giran en torno a la trayectoria comunitaria de quien con gran calidez humana y profesionalismo se desempeñara como Director de Cultura, fallecido en ejercicio de sus funciones.

“Rouaux fue un dirigente de entidades de bien público comparable con aquellos que han construido y siguen construyendo este Tandil Soñado”, evaluó el presidente del bloque oficialista, Mario Civalleri.

Fue un docente carismático y su nombre estará siempre unido como en simbiosis con la Peña El Cielito. “Dos caminos integrados, vidas paralelas. El uno y la otra son la conjunción de la pareja eterna, inseparable, dándose todo cada día”, palabras expresadas con absoluta precisión por los seis honorables ex presidentes de una institución que es orgullo de los serranos.

Rouaux fue un trabajador como pocos, respetuoso, amable, humilde, inteligente y sumamente creativo. Le regaló a la ciudad, junto con los integrantes de la Peña, la Fiesta anual más importante que disfrutan los tandilenses junto con la gente llegada de todo el país y también de visitantes foráneos: El Festival de la Sierra. Precisamente, ese legado es un fiel reflejo de una de sus pasiones: la Tradición, las raíces de nuestra tierra, el folclore, sus danzas, su música y su poesía.

El Festival creció como propuesta artística y pasó a ser -producto de la inteligencia de los tandilenses- el gran enlace identitario de nuestras serranías que unificó las tradiciones nativas con una de nuestras industrias principales relacionadas con la gastronomía, que nos dan prestigio en el mundo y pasó a ser “el encuentro” con el Salame Tandilero. Y así miles de familias viven año tras año una semana sin igual.

Allí, Miguel Roaux era una presencia inmanente que se multiplicaba, organizando las competencias de danzas, el orden del escenario, seleccionado los artistas, guionando todo el evento, atendiendo en las parrillas, ocupándose de las luces, el sonido, la limpieza del lugar, siendo el primero en llegar y el último en irse.

También se le reconoce su gran labor como Director de Cultura y una inventiva fértil: La mayoría de los numerosos programas que integran la agenda cultural oficial de los últimos años fue producto de su iniciativa junto a las del Intendente Miguel Lunghi, con quien constituyó un tándem de hacedores que se interpretaron recíprocamente.

En estas horas en que el dolor por la desaparición física aún no se apaga, puede imaginarse que en el aire se escucha la “Zamba para no morir” de Hamlet Lima Quintana: “Al quemarse en el cielo la luz del día, me voy… con el cuero asombrado me iré, ronco al gritar que volveré, repartido en el aire a cantar… siempre. No me puede el olvido vencer”.

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