Locales

Multitudinaria marcha en Tandil por el 8M

Cientos de mujeres se manifestaron este lunes por la tarde en nuestra ciudad, como en distintos puntos del país, para hacer sentir su reclamo contra la violencia machista y la desigualdad de género.

Bajo la consigna “Si nosotras paramos, se para el mundo”, una nutrida movilización se hizo sentir en el centro de Tandil con cánticos y percusión, en consonancia con la movida a nivel nacional e internacional.

Con una multitudinaria marcha en conmemoración del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer, que partió a las 19 y recorrió las calles microcentro, hasta arribar a la explanada del Palacio Municipal, en donde distintas integrantes de organizaciones sociales fundamentaron su reclamo a través de la lectura de un petitorio.

A continuación el documento afirma:

¿CUÁNDO PARAMOS? ¡NUESTRO TIEMPO ES AHORA!

Como Asamblea Feminista de Tandil organizamos el V Paro Internacional Feminista en el marco del Día Internacional de las mujeres y disidencias trabajadoras. Con una propuesta centrada en la toma del espacio público, apuntamos a encontrarnos en rondas de debate para reflexionar sobre la particularidad de nuestros trabajos. Luego, concluimos con una marcha, que esta vez será con muchos recaudos atendiendo a la complejidad de la situación sanitaria.

Mujeres y disidencias sexo-genéricas nos hermanamos para poner de relieve el conjunto de desigualdades y violencias que vivimos en los diferentes ámbitos que hacen a nuestras jornadas laborales. Este año reconocemos como movimiento que el recorrido de nuestras luchas nos ha llevado a la conquista de los Ministerios de Mujeres, Géneros y Diversidad de Nación y de Provincia, así como hemos cerrado un 2020 con la conquista de la lucha histórica por la IVE.

Este 2021 nos encuentra recordando que el último hecho político masivo previo a la pandemia fue el 8M, donde a nivel local sostuvimos la consiga de “Cuidado! Nuestro trabajo vale” poniendo en debate que las tareas de cuidados y el trabajo doméstico no remunerado sostienen la economía de forma invisibilizada. En las semanas siguientes estábamos evidenciando, con la interrupción de las actividades por la Pandemia y el subsiguiente cierre de los espacios de cuidado de gestión estatal, privada y comunitaria, el rol que cumplen dichas tareas para el conjunto de la sociedad. Así como las mismas han sido históricamente feminizadas bajo argumentos biológicos y de amor que necesitamos desarmar socialmente.

La pandemia nos dejó sin dudas en peores condiciones como trabajadoras. Muchas perdieron sus empleos, dejando de percibir ingresos económicos para el sostén de sus familias. Los primeros meses dieron cuenta de la precariedad de nuestros trabajos en el sector de servicios domésticos y cuidados, dejándonos sin salario y sin derechos a reclamo.

Pero también nos quedamos sin trabajo las que nos desempeñamos en el comercio ya sea como empleadas o como trabajadoras autónomas. Las changas se cortaron. Para las trabajadoras de la Economía Popular la situación no fue mejor. Ante esta situación económica devastadora, se pusieron en marcha políticas públicas nacionales, que si bien con características paliativas, fueron estratégicas en la lucha contra el hambre y la desigualdad, que parecían instalarse como situaciones permanentes.

Pero quedaron marcas imborrables de nuestro rol en la sociedad. Fuimos trabajadoras las 24 horas del día, en un contexto de aislamiento donde las demandas no dejaban de crecer.

Fuimos trabajadoras dentro del hogar, cuidamos a niñes, adultes y personas con discapacidad, garantizamos los alimentos, fuimos teletrabajadoras poniendo todos nuestros recursos materiales y económicos, reconfiguramos nuestros empleos, nos pusimos al hombro la continuidad pedagógica de les integrantes de la familia -a costa de nuestros propios estudios-, fuimos las gestoras de todas las ayudas posibles, salimos a garantizar la provisión de alimentos, estuvimos al frente de las ollas populares donde fue imperioso cocinar colectivamente para que nadie pase hambre, estuvimos como promotoras de salud y género durante el ASPO y hasta la fecha informando y garantizando derechos, y acompañando las situaciones de violencia de género.

Este año nuestra consigna invita a preguntarnos cuándo paramos en nuestra jornada laboral. Antes decíamos que las mujeres y disidencias llegábamos a trabajar una doble y triple jornada. Luego de un año de pandemia podemos dar cuenta de cómo la reconfiguración del espacio laboral para las trabajadoras de diferentes ámbitos hacia el espacio doméstico implicó un incremento en esta superposición de jornadas.

Fuimos en pandemia las esenciales. Pero nuestro trabajo aún no es reconocido y valorado. La valoración de las tareas de cuidado, en un sentido amplio, debe formar parte de las agendas públicas y políticas de debate, para construir condiciones dignas. Hablar del significado de las tareas de cuidado es hablar de autonomía, es plantarse ante la principal causa que da origen a la feminización de la pobreza, una desigualdad original del sistema patriarcal que explota nuestras vidas, que abre al juego a todos los sistemas de opresión y que se asienta en un peligroso discurso en nombre del amor y la biología. Y si hablamos de números, en Argentina el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados representaría el 15,9% del PIB (producto bruto interno), convirtiéndose en el sector con mayor peso en la economía nacional, seguido por la industria (13,2%) y comercio (13%) según el primer informe sobre trabajo no remunerado de la  Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía de la Nación; el 75% de ese trabajo es realizado por mujeres.

A nivel local, creemos que deben elaborarse políticas públicas que aborden de forma transversal estas reivindicaciones. En este sentido, hacemos hincapié en nuestras demandas hacia la Secretaría de Desarrollo Productivo, donde demandamos capacitaciones de oficio con lugares de cuidado y su promoción no sexista.

Por otra parte, sostenemos nuestras demandas hacia la Dirección de Género y Diversidad Sexual en lo que respecta a la implementación de la Ley Micaela para avanzar en la erradicación de las diferentes formas de violencia y desigualdad de género en los ámbitos laborales, la implementación del cupo trans y el reconocimiento de las tareas de cuidado como trabajo central de cientas de mujeres en situación de violencia de género. Así mismo, hay un pedido que retomamos del año pasado con respecto a la urgencia de mayor cantidad de espacios educativos para la primera infancia, que sabemos son claves para poder elegir si trabajar, estudiar o poder disponer del uso del tiempo en nuestros proyectos de vida. POR QUÉ PARAMOS!

Adherimos a las consignas nacionales, luchamos por:

– Políticas de Cuidados: las tareas de cuidados que recaen mayormente sobre mujeres y lgbt+ son invisibilizadas y no reconocidas y se constituyen en un obstáculo en nuestro desarrollo personal. Queremos una Ley integral de cuidados que garantice respuestas institucionales y reconozca económicamente esta tarea.

– Reconocimiento de las trabajadoras de la Economía Popular. No queremos más feminización de la pobreza: las mujeres y lgbt+ y los hogares de jefatura femenina somos los más pobres. La inflación y la situación sanitaria agravan esta desigualdad estructural. Queremos políticas activas de ingreso y empleo para generar mayor justicia social.

– Cupo Laboral Travesti Trans: queremos la sanción del proyecto de ley de cupo trans y políticas integrales para garantizar no sólo el acceso al trabajo, sino todos los derechos de la población travestis trans.

– Cumplimiento efectivo de la ley de IVE: La Conquistamos al calor de la lucha en la calle, pero ahora necesitamos que sea un derecho efectivo para todas las mujeres y cuerpos gestantes a lo largo y ancho del país.

-Implementación de la Ratificación del Convenio 190 de la OIT sobre Eliminación de la Violencia y el Acoso en el Mundo del Trabajo: Son muchas las desigualdades sufridas por las mujeres a la hora de acceder, permanecer y ascender en el ámbito laboral, la violencia laboral es una temática que requiere un abordaje técnico, gremial y político.

– Efectiva implementación de la Ley Micaela en todos los poderes del Estado, en especial el poder Judicial y las fuerzas de seguridad. E implementación de la Micaela en entidades privadas y organizaciones sindicales.

– Reforma Judicial Feminista: debemos construir un proyecto de ley de reforma del sistema judicial con perspectiva de género y paridad, que revierta las lógicas machistas y ponga el foco en garantizar el acceso a derechos.

– Por vidas libres de todas las Violencias por Motivo de Género: para asistir, acompañar y prevenir las violencias necesitamos más presupuesto y políticas públicas articuladas entre las diferentes instancias del Estado y las redes comunitarias.

A nivel local gritamos que:

– ¡Necesitamos más jardines! Plan estratégico de Espacios de gestión pública de la primera infancia.

– Presupuesto con perspectiva de género- Políticas de fortalecimiento de los proyectos productivos de mujeres y LGBT

– Paridad efectiva en los espacios de responsabilidad política de la ciudad

– Programas de formación profesional y empleo con perspectiva de género. Que incluyan espacios de cuidado. Y que no se asiente sobre concursos y competencias entre mujeres sino sobre la garantía del derecho de todas y todes.

– Necesitamos la plena implementación de la Ley de interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 inclusive y a partir de la semana 15 la implementación de la Interrupción legal del embarazo por causales. Recientemente, logramos que se contrate un médico no objetor de la práctica. Exigimos que en los centros de salud donde les profesionales sean todes objetores de la práctica se aplique el principio de transparencia activa y brinden información sobre dónde se puede acceder a la IVE.

Por la incorporación de más profesionales no objetores que garanticen el acceso a nuestros derechos. Por la cobertura en las obras sociales y privados de este derecho.

– Cumplimiento de la Ley Micaela con presupuesto acorde para concretarlo con la celeridad que requiere capacitar a toda la planta de trabajadores municipales.

– La jerarquización y autonomía de la Dirección de políticas de género y diversidad Sexual que actualmente depende de la Secretaría de Desarrollo Social.

– Exigimos la creación de un Plan de Acceso a la vivienda que atienda la situación de emergencia habitacional que presentan las mujeres y disidencias.

– Solicitamos la revisión del dispositivo Casa de Abrigo “Marta Pelloni” y de los objetivos que guían su funcionamiento, y la profesionalización del Equipo de coordinación y de trabajadoras auxiliares.

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