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Grasso: “La resistencia a la Ley de Salud Mental está dada por intereses económicos”

La Organización Mundial de la Salud publicó un nuevo informe que ofrece un plan maestro a los gobiernos, las instituciones académicas, los profesionales de la salud, la sociedad civil y otros interesados que tengan por objeto ayudar al mundo a transformar la salud mental.

Las desigualdades sociales y económicas, las emergencias de salud pública, las guerras y las crisis climáticas se encuentran entre las amenazas estructurales para la salud mental presentes en todo el mundo. La depresión y la ansiedad aumentaron más de un 25% en el primer año de la pandemia solamente.

En todos los países, las personas más pobres y más desfavorecidas de la sociedad son las que mayores riesgos corren de verse afectadas por mala salud mental y también las que menos probabilidades tienen de recibir los servicios adecuados.

En este sentido, PNT Diario Digital, dialogó con el vicepresidente del Sistema Integrado de Salud, Luciano Grasso, quién comentó: “la Ley de Salud Mental, que se tiene doce años en nuestro país, normatiza las recomendaciones generales que dicen cómo se debe tratar una persona con problemas salud mental”.

“El Sistema de Salud tiene que tener una fuerte participación de Atención Primaria y Comunitaria. Trabajar en los Centros de Salud Comunitarios, en los Clubes, en las Escuelas para tratar de evitar que una persona tenga un problema de salud mental, eso es prevención.  De todos modos, si la persona lo tiene es importante detectarlo y empezar, tempranamente, un tratamiento interdisciplinario y ambulatorio, para invadir lo menos posible la vida cotidiana de esa persona, pero en una situación de crisis, la Ley dice cómo debe ser la internación”, argumentó.

Además, el psicólogo, manifestó: “Si no hay una Política Pública de Atención se debe a que se ha subestimado la Salud Mental. La subestimación la podemos observar en los presupuestos, aunque en algunos lugares se nota que hubo una política pública de priorización del tema, Tandil es un ejemplo, pero en la mayoría de las ciudades vemos que el presupuesto en Salud Mental es del 1 por ciento”.

“La resistencia a la Ley de Salud Mental está dada por intereses económicos, sin mencionar una disciplina particular, pero hay profesionales de la Salud Mental que son gerentes o dueños de clínicas privadas, entonces el negocio, vinculado a los laboratorios, se efectúan con la internación prolongada del paciente  y la atención se centra en el psicofármaco”, expresó.

También, Grasso, aseveró: “La Ley les dice a los profesionales que tienen que abordar los problemas de otra manera, no con exceso de medicación o con internaciones prolongadas, igualmente algunos profesionales son empresarios de la Salud Mental, no pongo en tela de juicio sus emprendimientos, en la medida en que se garantice el cuidado de la salud”.

“Quienes se contraponen a la Ley de Salud Mental creyendo que la norma atenta contra su emprendimiento privado, no es así,  los profesionales en vez de realizar una internación en una clínica psiquiátrica, podrían tener Casa de Medio Camino, Centros de Día, Policonsultorios de psicología y psiquiatría, entre otros”, explicó.

Aplicación de la Ley de Salud Mental en Hospitales

Grasso al referirse a la aplicación de la Ley de Salud Mental en Hospitales, manifestó que “los Directores de Hospitales, a partir de la sanción de la Ley del Aborto, que lleva un año y medio de aplicación, entendieron que hay una norma, independientemente de su posición respecto al tema, que garantiza la práctica, pero eso no pasó en Salud Mental, esto es llamativo y grave.”

“Los Hospitales Generales tienen la obligación de internar a alguien tiene esa la necesidad, pero los equipos de salud tienen que hacer prevención, detección temprana y tratamiento como lo realizan con otros problemas de salud, pero para eso tiene que haber decisión política de capacitar y lograr un mecanismo para que los casos que tengan que seguir con un tratamiento lo hagan. Si una ciudad necesita un centro de día se tiene que crear”, declaró.

El ex director Nacional de Salud Mental, reveló: “Estamos hablando de cosas concretas que deberían hacerse para evitar que las personas lleguen, lo menos posible, a esa instancia crítica al Hospital. Pero cuando llega ese caso  a la guardia, tiene que haber un Director de Hospital que garantice que esa persona se interne”.

“No es necesario cambiar la Ley, no hay motivos, además no se resolvería nada, sino todo lo contrario, pondría en riesgo ciertos estándares legales que nuestro país conquistó y están en consonancia con el escenario internacional. En este momento, se está objetando bastante el artículo 20 de la Ley que hace referencia a qué características tiene que tener una internación y en ese sentido hay que volver a remarcar que la internación en principio hay que tratar de evitarla y eso tiene que ver con el tratamiento”, aclaró.

El especialista, informó que “tienen que estar dadas las condiciones para que esa internación sea fácil de implementar cuando la persona está en riesgo, no ‘por las dudas’, sino que la medida se establece cuando la noción de riesgo puede perjudicar la salud y la vida de la persona o de terceros. Hay que modificar ese paradigma de peligrosidad. Si la persona está agresiva, no es que intencionalmente quiera agredir a otros, sino que por su propia patología está teniendo actitudes que pueden lastimar a otros o a sí mismos”.

El Rol de las obras sociales y los tratamientos en Salud Mental

“La Atención de una persona que tiene cobertura también tiene que ir en el marco de la Ley de Salud Mental, eso implica que las obras sociales se adecúen a la norma financiando las prestaciones que la ley permite y no las que prohíbe. Las obras sociales deberían dejar de financiar a las clínicas psiquiátricas y deberían empezar a financiar los dispositivos”, comunicó.

Para finalizar, Grasso, señaló que “queremos priorizar los tratamientos que no son exclusivamente psicológicos, psiquiátrico, farmacológico, sino ambulatorios. Se necesita también el acompañamiento, como parte de la estrategia de las redes vinculares de la persona. Muchas veces esas familias no pueden acompañar por diversas razones, pero siempre hay que buscar alguien de la red vincular que apoye y que acompañe el tratamiento. Y para eso necesitamos capacitarlos, darles herramientas”.

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